Predicando y Discipulando a los LGTBIQ



Pastor. Lic. Jorge Duquesne Guzmán.


Conferencia impartida como parte de la Campaña a favor de una identidad de género Bíblica. Ministerio Convencional de Jóvenes. ACBCOcc. 2021

Tópicos:

  1. No somos Homofóbicos.
  2. Posiciones de las Iglesias evangélicas ante esta nueva ola.
  3. Alcanzando a la comunidad LGTBIQ+.
  4. La llegada ¿Qué hacer?

Objetivo: Demostrar que la iglesia, en obediencia a los mandatos de su Señor, tiene herramientas para trabajar con la comunidad LGTBIQ+.

NO SOMOS HOMOFÓBICOS.

Como seguidores de Cristo estamos llamados a amar a las personas, pero no su conducta, ¨ama al pecador, no al pecado¨, dice una antigua frase. Muchas personas tildan a los cristianos de homofóbicos por no apoyar a la población homosexual, pero existe una diferencia entre no apoyarlos y ser homofóbico.

Homófobo o Homofobia: Es un término que significa aversión u odio a la persona homosexual.

Cuando decidimos ¨no¨ a la población homosexual es decir que no estamos de acuerdo con sus prácticas, y por tanto no le apoyamos gubernamentalmente, ya que reconocemos que es una aberración y es pecado ante los ojos de nuestro Dios lo que ellos practican y por tanto proponen, pero esto no significa que se les tenga odio. Los homosexuales son pecadores con destino al infierno como toda otra persona que no conozca de Cristo, por lo que necesitan del amor de Dios y de su salvación.

POSICIONES DE LAS IGLESIAS EVANGÉLICAS ANTE ESTA NUEVA OLA.

Durante muchos años se han marginado a los homosexuales. En tiempos de la segunda guerra mundial eran enviados a campos de concentración, otros países condenaban tal práctica y algunos lo siguen haciendo, especialmente los países con constituciones islámicas.  En Cuba, a principios de la revolución, el pastor Alberto I. González, en su libro ¨Dios no entra en mi Oficina¨, narra cómo los homosexuales fueron llevados a la Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), junto con otros grupos de personas nombradas: lacra social, donde también se incluían los pastores, seminaristas y cristianos consagrados.

Durante todo el proceso revolucionario cubano los homosexuales eran recriminados, y eran mal vistos y tildados de retrógrados, si bien siempre han existido, no era pública su manifestación. La realidad es que no solo la sociedad ha rechazado a los homosexuales, la iglesia también lo ha hecho inconscientemente, excluyéndolos de su plan de acción. Durante muchos años, la iglesia no trabajó con personas de esta preferencia sexual, y algunas congregaciones hasta les negaban la entrada.

Como se pudo escuchar el martes en la conferencia del Lic. Reinier Raúl Amarán Capote (“Breves líneas entorno al panorama legal de las Políticas de Género en Cuba”), Cuba está suscrita a varios programas internacionales que apoyan y promueven a la comunidad LGTBIQ+. Hoy día vemos una promoción y defensa de esta práctica en todas las esferas de la sociedad cubana, en los medios masivos de comunicación, telenovelas, spots, entrevistas, pancartas, programas de participación, y no faltan en ellos expresiones homosexuales. Pero… ¿qué ha hecho la iglesia?

La iglesia, como parte de la sociedad, debe afectar el carácter moral de su comunidad y afrontar la responsabilidad de ministrar al hombre en toda esfera de su vida.

En cuanto a la actitud de la iglesia veamos al menos cuatro tipos de iglesia

  • Primera:

La iglesia liberal, que no cree y no acepta la autoridad y confiabilidad de la Biblia. Ellos plantean que la Biblia “contiene” palabra de Dios, pero que no es palabra de Dios en su totalidad. Una iglesia con estas características tiende a adaptar su moral a la sociedad y no a Dios. Las iglesias de este corte tienden a aceptar la homosexualidad como estilo de vida opcional y hasta tener parte en el liderazgo eclesial incluyendo el pastorado. En Cuba tenemos algunas iglesias de este corte como la Metropolitana (No reconocida oficialmente), y algunas otras.

  • Segunda:

La iglesia que cree en la Biblia y creen que es palabra de Dios en su totalidad y condenan a la homosexualidad como pecado. Esta iglesia acepta la realidad bíblica, como muchas iglesias evangélicas cubanas, iglesias que están en la verdad pero que han hecho poco o nada por llegar a este grupo de personas cayendo en ocasiones en el grupo tres.

  • Tercera:

Iglesias que al igual que el segundo grupo creen en la Biblia, pero evitan contender por la fe y hacen caso omiso de la inmoralidad esperando que esta desaparezca de alguna manera. Estas iglesias no se pronuncian contra este mal, no le mencionan, ni reaccionan contra las proposiciones que hoy hace el gobierno. 

  • Cuarta:

La iglesia, que al igual que las dos anteriores, cree en la condenación bíblica de la homosexualidad, pero si ha incluido en su plan de acción el predicarles a estas personas con esta preferencia sexual, no les rechaza, les ama, les guían y orientan para que estos se conviertan en fieles discípulos de Cristo y dejen su vida homosexual.

Creo que muchas de las iglesias evangélicas cubanas se encuentran en el grupo dos. Creemos que la homosexualidad es un pecado, pero no hemos llegado a este tipo de pecadores. Algunas de estas iglesias evitan evangelizar en zonas donde este grupo de personas están presentes, se asombran, rechazan e ignoraran a un homosexual que visite su congregación. De las encuestas realizadas hace 3 años, a 55 líderes y pastores de iglesia en todo el occidente del país, el 91% de los líderes consideran que sus iglesias no están capacitadas para tratar con homosexuales.

Existen iglesias llenas de tabúes, prejuicios, orgullo y tradición y por tanto su solución es ignorarlos o confrontarlos con condenación y sin pizca de amor, estando dispuestos a tratar con violadores, asesinos, ladrones, o adúlteros…, pero no con homosexuales.

Antes que nada doy gracias a Dios por la oportunidad de testificar por medio de esta plataforma y este chat en el que estamos conectados en estos días.

Es interesante el tema y creo que muy puntual si miramos la relevancia que él mismo ha tomado en medio de los días que nos ha tocado vivir como iglesia.

Recuerdo que antes de iniciar mis estudios en el seminario teológico Bautista Dr Rafael A. Ocaña me encontraba trabajando en la Opera Nacional de Cuba y luego en el Vocal Leo; en este mundo del arte conocí a personas que vivían y aún viven dentro del HOMOSEXUALISMO y esto me hizo el considerar cual debería de ser mi roll como pastor si deseaba alcanzar a personas con este tipo de orientación, así que desde ese momento mi pensamiento a trabajar con el sector no alcanzado que incluía a este grupo de personas se hizo mucho mas tangible siendo que dentro del radio de acción de la iglesia tradicional de aquel momento no estaban considerados.

Mas tarde luego de entrar al Seminario en el año 2000 y dos años antes de graduarme mi esposa Angelica y yo junto con nuestra pequeña hija iniciamos un trabajo de evangelismo en la comunidad que incluía a este sector de la población. Esto lo iniciamos oficialmente siendo seminaristas en el año 2002 en nuestro barrio de Jesus María en donde vivíamos luego de habernos casado.

Tuvimos muy buenas experiencias en nuestros inicios y dentro de todas ellas al comenzar nuestra misión en nuestro barrio pudimos recibir en la casa donde nos reuníamos cada martes y cada jueves en la calle Apodaca a unos muchachos TRANSGÉNEROS que al ellos llegar fueron recibidos por todos en nuestra naciente iglesia de manera muy respetuosa y positiva, recuerdo que una de las noches que les recibimos teníamos la visita del pastor Alberto Gonzalez quien nos visitaba en esa noche como presidente de la convencion con el deseo de que nuestra misión fuese organizada y reconocida como iglesia.

Tuvimos muchas experiencias de este tipo con el paso de los años cuando salíamos a evangelizar en las madrugadas de los viernes y de los sábados en el parque de la FRATERNIDAD, en el parque del CURITA, en la heladería BIM BOM y la cascada del afamado MALECON HABANERO.

Como pastores nos dimos a la tarea de formar y educar desde el inicio a nuestra iglesia para amar a TODOS los MARGINADOS y los jóvenes que se proyectaban con una preferencia sexual diferente, recuerdo también a dos muchachas que vivían dentro del mundo del LESBIANISMO de manera activa, ellas eran pareja cuando llegaron a nuestra iglesia pero cuando les hablamos del Señor Jesús y del cambio que él podía operar en sus vidas ellas decidieron terminar con el estilo de vida que llevavan hacía ya unos años para dar inicio a una nueva vida en Cristo en donde tuve la bendición un día de unirlas a cada una de ellas a sus esposos en santo matrimonio y de esta forma evidenciar de que DIOS SI TRANSFORMA LAS VIDAS cuando estas están deseosas de ser transformadas.

Creo que hay mucho que hacer si deseamos continuar alcanzando a TODOS los que hoy están necesitados del Señor y que viven en este mundo del homosexualismo, el rechazo no es lo que como iglesia estamos llamados a proyectar pero la aceptación hacia este estilo de vida tampoco deberíamos de aceptarlo.

Es hora de trabajar con mucho amor con aquellas almas que nos necesitan y para ello solo hay una forma de hacerlo, BRINDÉMOSLE A EL PRECIOSO EVANGELIO DE JESUCRISTO y DEJEMOS QUE SEA ÉL POR MEDIO DE NOSOTROS, SU IGLESIA, QUIEN LOS TRANSFORME PARA LA GLORIA y HONRA DE SU SANTO NOMBRE.

Dios les bendiga mucho!
Ps Abel

ALCANZANDO A LA COMUNIDAD LGTBIQ+.

Antes de dar una serie de consejos prácticos para tratar con los homosexuales, debemos recordar algo: “…Tú no tienes autoridad, la autoridad está en la Palabra”[1] . Por mucho interés, deseo, métodos que usemos, quien tiene el poder de transformar una vida es el Espíritu Santo de Dios, es por esto que recomendamos a cada pastor, líder, laico, que siempre, como primer método, predique el evangelio. Le daremos una serie de consejos en cuanto a este tema:

  1. Asegúrese que se entienda el concepto de Dios sobre la homosexualidad.

El homosexual debe saber que está en pecado y que la Biblia así lo presenta (Cap. 3 Posición Bíblica sobre la Homosexualidad). Llámele pecado a la homosexualidad y guíele a que él haga lo mismo:

Pregunte: ¿Mentir, matar, es malo?

  •  ¿Quién define que es malo y que no? Dios por medio de su palabra, La Biblia.

Muéstrele que usted también fue y es un pecador y que la homosexualidad es un pecado como otros y que por todos ellos estamos destituidos del reino de Dios

– Testimonio personal: era pecador… mentí, hice lo que a Dios no le agrada…

– La Biblia enseña que la homosexualidad es un pecado.

“… No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios…” (1 Co. 6.9-10).

“…pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío” (Rom. 1: 26-27).

Puede explicar que estos textos no utilizan la palabra homosexualidad porque ésta es una definición moderna. Metapedia dice: “El término homosexual fue acuñado en 1869 por el escritor Austriaco Karl-María Kertbenyen y popularizado más tarde por el psiquiatra Richard Freiherr von Krafft-Ebing en Psychopathia Sexualis de 1886”.

Luego continúe con la presentación del Evangelio de Dios.

  • El Evangelio.

Todos somos pecadores.

La homosexualidad no es el único pecado que la Biblia condena, los heterosexuales también comenten pecados que la Biblia condena, incluso en el área de la sexualidad (fornicación, violación, pedofilia, etc.).

Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno (Rom. 3. 10-12). Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios (Rom. 3:23).

Como todos somos pecadores nuestro castigo es el infierno: Porque la paga del pecado es muerte (Rom. 6:23).

Explique la existencia de dos muertes: Muerte física (muerte carnal) y la muerte segunda, la muerte espiritual (Ap. 20.14; 21.8). Esta muerte espiritual es la separación eterna de Dios en el infierno, en condenación. Ese es el pago por nuestros pecados.

Pero hay solución: HAY BUENAS NOTICIAS.

Ya que el hombre no tenía forma de llegar a Dios, Dios en su eterno amor vino a nosotros en la persona de Jesucristo.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Jn. 3:16-17).

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros (Rom. 5:8).

La Biblia declara del amor de Dios por la humanidad, al punto que vino en la persona de Jesús. Vivió con nosotros y como nosotros, pero sin ser como nosotros, ya que no pecó (Heb. 4.15; 7.26)

 … Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él (Hch. 10:38)… Jesús hizo mucho bien, pero, aun así, lo colgaron en un madero… Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él (2 Co. 5:21). Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero. A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase… (Hch. 10:39-40).

Cristo murió por todos (heterosexuales y homosexuales). Cristo ocupó el lugar que nos correspondía, pero esta salvación, este regalo, (…¨más la dádiva (regalo) de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro¨ (Rom. 6:23)), es efectiva solo para aquellos que le confiesan y se arrepienten…que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo (Rom. 10:9).

El acto de confesar a Cristo como Señor conlleva arrepentimiento (cambio de mente y actitud, de estilo de vida). No olvidemos las salomónicas palabras del predicador: Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte (Pr. 14:12).

Si el homosexual entiende el mensaje de salvación, se le debe explicar que hay oportunidad de cambio, que debe dejar ese estilo de vida porque le llevará al infierno y es hora de obedecer las palabras de su nuevo Señor: Jesús. Ahora ha dejado de ser un hijo del diablo para pasar a ser un hijo de Dios (Jn. 1.12) y debe explicarle que sí se puede dejar de vivir esa vida homosexual, de mentira, robo, idolatría, de fornicación…Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús…¨ (1 Co. 6.11).

  • Guíelo a arrepentimiento.

Exhórtelo con gentileza y con la autoridad de la Palabra para que confiese su pecado, busque el perdón de Dios y acepte ser libre del pecado

LA LLEGADA ¿QUÉ HACER? 

Los pastores, líderes, laicos, debemos prepararnos y preparar a la congregación para la llegada de los homosexuales y para brindar una ayuda efectiva y apropiada, porque si veíamos distante la visita de un homosexual a la iglesia o que un familiar asumiera este estilo de vida, es hora de ir cambiando nuestro punto de vista. Le animamos a considerar los siguientes aspectos a la hora de tratar con un homosexual que visite su congregación:

LA LLEGADA.

Amor y firmeza.

Debemos tomar una actitud de compasión, pero sin ser condescendiente. Jesús nos dio ejemplo con su actitud de que no vino para complacer los oídos de la gente, sino vino a denunciar el pecado y salvar al pecador y todo con un principio de amor, y por eso fue crucificado.

Los homosexuales de por sí, sufren, son sensibles y perciben con mucha rapidez cuando no son aceptados. Tengamos cuidado cuando visiten nuestra congregación, no le veamos con indiferencia ni hagamos acepción de personas, al contrario, recibámoslos con el mismo gozo que se recibe a otra visita, a otro pecador con necesidad de Cristo.

En entrevistas realizadas en el Parque de la Fraternidad, La Habana, lugar donde se reúne gran grupo de homosexuales en las noches, los 15 homosexuales entrevistados plantearon esperar rechazo si visitaban una iglesia y 10 de ellos que habían visitado una congregación evangélica, reportaron de su incomodidad, ¨…si a la verdad no me echaron, con la mirada casi lo hacían…¨, compartía X (guardamos la identidad).

No discriminar.

En muchas ocasiones la actitud de la iglesia es discriminar o ignorar la presencia de un homosexual entre ellos. Existen burlas, chistes y hasta actos de repudio. Para que Dios nos use en la transformación de estas personas contará con el amor y cuidado de su iglesia y no de nuestra condenación, discriminación y orgullo. La iglesia está en la obligación de prestar ayuda al necesitado espiritual y también material. Los líderes deben enseñar a la iglesia a no discriminar y no hacer acepción de personas.

Discreción.

El cubano de por si es muy compartidor, pero el cristiano debe saber guardar el secreto que las personas le comparten, siempre y cuando no atenten contra la vida del confesado o de otros. Los homosexuales, como otras personas, se sienten lastimados cuando se enteran que algo que se confesó está en boca de otros. Esta actitud hace perder la confianza en el mentor y daña emocionalmente.

No usar las confesiones de las personas con problemas homosexuales en sermones, clases o tiempos de grupo pequeño.

Acompañe.

El cubano y el latino en general es machista, muy afectado por los comentarios externos, y el andar con homosexuales genera eso, pero para ayudar verdaderamente a un homosexual se le debe acompañar (lo idóneo es que le mentoree un matrimonio). Lo que más necesita una persona que está en proceso de recuperación es una relación segura con hermanas y hermanos en Cristo. Comparta con ellos, no los excluya, invítele a su casa, invítele a comer, a salir, a orar, a estudiar la biblia, llámele por teléfono, escríbale SMS.

Tomemos el modelo de nuestro Señor. A Jesús también le acusaron por comer con pecadores, pero Él no prestó atención a los comentarios y sí a los enfermos y necesitados.

Sea un discípulo digno de seguir.

Un nuevo convertido, tanto como un homosexual, necesita vislumbrar a un verdadero seguidor de Cristo. Modele hábitos cristianos como la oración, la lectura de la palabra, el preocuparse por otros, visitar, evangelizar, discipular, ayudar al necesitado, etc. Modele y enseñe estos hábitos. Que el homosexual en su proceso de metamorfosis pueda tener un modelo a seguir, que pueda imitar a un imitador de Cristo ¿es usted un imitador de Cristo? Si no lo es no espere a discipular para serlo ¡comience ya! Cristo lo necesita.

Inclúyalo.

¿Cómo se sentiría si a su grupo pequeño, reunión de discipulado, asistiera un homosexual que comenzó a visitar la iglesia? Que si este homosexual en transformación quiere ayudar en algún área de servicio de la iglesia ¿se le permitiría? Creo que muchos dirían que no, muchos se sentirían incomodos con la participación de un homosexual en algún área de servicio,…pero ¿Se le permitiría servir a uno que fue ladrón, drogadicto, alcohólico, mentiroso, a un idólatra

“… No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús…” (1 Co. 6.9-11).

No olvidemos que muchos practicábamos esos pecados y Cristo nos dio la posibilidad de servirle. La homosexualidad es otro pecado como lo es la fornicación, el asesinato, la idolatría. Incluyamos a estas personas que luchan con ese pecado en las actividades de la iglesia. Inclúyalo en los grupos pequeños, estudios, ministerio, los homosexuales como otros nuevos creyentes necesitan el calor de la comunión cristiana y el ser capacitados para servir a su Salvador.

¿COMO AYUDAR?

Luego de ver algunos consejos para preparar la iglesia en general, ahora nos referiremos a los tratamientos, elementos enfocados a la reorientación y ayuda en el proceso de transformación del homosexual, para así aumentar la capacidad de ayuda del mentor o mentores.

1- Psicoterapia.

Cuando consideramos que la causa de la homosexualidad es por motivos emocionales, psico-social, la sanidad también tendrá que ser psicoterapéutica. Está demostrado que la homosexualidad no es genética[2]. Ganna[3] (uno de los principales investigadores del estudio de 2019): Al igual que con otros rasgos de comportamiento como la personalidad, no existe un único “gen gay”[4].

¨Para sorpresa de muchos, un homosexual tiene mayores posibilidades de recuperación que un alcohólico. “La literatura psicoanalítica tradicional tiene un punto de vista pesimista, pero las nuevas corrientes desarrollan activamente la terapia reparativa del homosexual”[5] .  A partir de su vasta experiencia de trabajo, Nicolisi explica que no todos los homosexuales son gay; muchos de ellos no están contentos con su orientación. “Él entiende que hablar de alguien como ‘gay’ es describir una ideología política, un estilo de vida”[6] .

  1. Sanidad de Traumas.

¨En los que lo han padecido, se busca sanar el trauma a través de diferentes métodos terapéuticos. Consiste en remontarse a la experiencia que marcó un antes y un después en el desarrollo de la sexualidad, para desbloquear de alguna forma esa emoción negativa y dar continuidad a un desarrollo emocional sano. Algunas técnicas usadas para ello son: hipnosis, EMDR, revivir el trauma, constelaciones familiares. En algunos, se puede observar que, una vez sanado el trauma, la persona desenvuelve relaciones más sanas. En otros, se produce una reorientación sexual y, en otros, se desarrolla una bisexualidad¨[7].

  • Sanidad Interior de heridas profundas del pasado. 

Es esencial entender raíces interiores de comportamientos exteriores, memorias dolorosas, necesidades no cumplidas/vacíos interiores y las maneras equivocadas de intentar cumplirlas o llenarlas de pecados de otros contras él/ella.

Identificar y trabajar cada área que requiere ser sanada, relación con el padre/es, abuso sexual (de familiares, vecino…), otras áreas.

Uno puede arrepentirse de un comportamiento pecaminoso  abstenerse de la ¨práctica homosexual¨ y todavía no estar sanado internamente[8].

  • Liberación de ataduras por medio de Cristo.

Reconocer la influencia espiritual que batalla contra su mente, asumir su identidad y autoridad en Cristo y en oración romper ataduras que han afectado, pecados de generación a generación, idolatría relacional/sexual, rompiendo cada lazo sexual inmoral (1 Co. 6.15-17), romper votos internos, otras fortalezas que necesitan romperse.  

Neil T. Anderson, en su libro Rompiendo las Cadenas, presenta siete pasos para experimentar libertad de su pasado[9], los cuales le presentamos como herramienta al tratar con un homosexual o homosexual recién convertido.

  1. Lo falsificado en contraste a lo real. Renunciar a sus compromisos pasados o presentes con las prácticas ocultas inspiradas por Satanás y las religiones falsas. Necesita renunciar a cualquier actividad o grupo que niega a Jesucristo y su palabra.
  2. El Engaño en contraste a la verdad. La verdad es la revelación de la palabra de Dios, pero necesitamos reconocer la verdad en el ser interior (Sal. 51.6). Debemos desechar la mentira y hablar la verdad en amor (Ef. 4.15, 25). No permita que el enemigo le acuse con pensamientos como: “esto no va a funcionar”.
  3. La amargura en contraste al perdón. Debemos perdonar a otros para que Satanás no gane ventajas sobre nosotros (2 Co. 2.10-11).
  4. La Rebelión en contraste a la sumisión. Vivimos en una generación rebelde. Muchos creen que tienen derecho de juzgar a los que están en autoridad sobre ellos. Rebelarnos en contra de Dios y Su autoridad le da a Satanás oportunidad de atacar. Tenemos dos responsabilidades bíblicas referentes a las autoridades: orar por ellas y someternos a ellas.
  5. El orgullo en contraste a la humildad. El orgullo mata. El orgullo dice: “puedo salir de este problema sin la ayuda de Dios o de nadie” ¡Pero no podemos! Necesitamos absolutamente de Dios, así como también nos necesitamos desesperadamente el uno al otro.
  6. Las ataduras en contraste a la libertad. Las personas que han sido atrapadas en el ciclo vicioso de pecar-confesar-pecar-confesar quizás necesite instrucciones de Santiago 5.16:

Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. Busque a un individuo justo que le apoye en oración, a quien le pueda rendir cuentas.

  • La conformidad en contraste al rechazo. La conformidad es ceder o aceptar pasivamente sin consentimiento. El último paso hacia la libertad es renunciar a los pecados de sus antepasados junto con todas las maldiciones que pudieron haber sido puestas contra usted. Los espíritus familiares se pueden traspasar de una generación a otra si no se renuncia ni proclama uno su nueva herencia espiritual  en Cristo.

Todos estos pasos van acompañados de profunda oración y declaraciones de victoria que deben ser expresadas con certeza de corazón.

  • Terapia Familiar.

¨Partiendo de los estudios sobre las alteraciones que se dan en las familias y cómo esto afecta al desarrollo de una inclinación homosexual, desde una terapia familiar se trata de ayudar al equilibrio familiar que permita el desarrollo de cada uno de sus miembros y de relaciones sanas entre ellos. Se hará un especial hincapié en la relación padre-hijo, buscando reforzar la identificación de sexo y desarrollar una relación sana y afectiva entre ellos¨[10].

Sentido de identidad.

Tim Broach, en su artículo ¨Homosexualismo¨ (2012), plantea que el homosexual debido a que debe conseguir alguna tranquilidad acerca de su identidad y orientación sexual, comienza a justificar su estilo de vida y el comportamiento, formando una identidad como homosexual o gay. Una vez que esta identidad se ha consolidado, se asocia con una comunidad o compañeros gay. Para poderle ayudar en el proceso de cambio debemos ayudarle en algunos temas que son significativos como:

Lucha de Identidad.

Diferencia entre pecado: yo soy vs yo siento o yo hago. Aunque ya dejamos claro que no existe un gen homosexual, ellos siguen afirmando que nacieron así y esta es una realidad que produce una crisis de identidad. Durante el asesoramiento se debe guiar a los roles que él debe llevar a cabo según su género y presentarle una correcta identidad. Él puede decir que siente que es mujer, pero sus genes le demuestran lo contrario, por lo cual hay que guiarle a lo que él es realmente. El homosexual debe reconocer la autenticidad con la que fue creado.

Encontrar y afirmar su identidad en Cristo.

Soy creado a la imagen de Dios. En Cristo soy perdonado, reconciliado, santo, hijo de Dios,  etc. escuchar la voz del Padre;  cambiar las etiquetas falsas por la verdad, vivir de acuerdo al ¨yo¨ verdadero. Si el homosexual recibe a Cristo el siguiente paso es trabajar en el cambio de su identidad antigua a la nueva que Cristo le ha dado (2 Co. 5.17), a la identidad de un hijo de Dios; a los que creen en su nombre (Jesús), les dio potestad de ser hechos hijos de Dios (Jn. 1.12).

Identidad de género.

Afirmar la masculinidad y feminidad como reflejo de la imagen de Dios, recibir la afirmación de Dios el Padre, experimentar modelos que reflejan el diseño de Dios, sentir el amor y afirmación de su propio género en maneras sanas de la comunidad cristiana.

Nuestra necesidad de afirmar y vivir nuestro género según el diseño de Dios aplica para todos.

2- TÉCNICA NO DIRECTIVA O DE ESCUCHA.

Es necesario entender el apoyo y comprensión que necesita una persona en medio de esta lucha, que va a necesitar gente a su lado. Y por supuesto hay un llamado claro a que la iglesia también esté comprometida en reflejar el amor de Dios.

En la fase de consejería el centro de atención pasa del asesor a su compañero de diálogo. ¨El asesor procura clarificar las ideas de la persona necesitada y no trata de imponerle las suyas. No trata de darle la “solución genial” de su problema, sino que le ayuda para que por sí mismo pueda encontrar el camino que conduce a la solución. Si Dios nos respeta como personas y no nos impone sus criterios, ¿por qué ha de hacerlo quien pretende representarlo sobre la tierra? El compañero de diálogo debe tener la seguridad de que todo lo que dice es secreto de confesionario. La discreción es fundamental, así como la comprensión. El asesor debe desarrollar la capacidad para escuchar y el arte de hacer preguntas específicas y pertinentes y no debe pretender actuar como una computadora que tiene una respuesta absoluta para cada situación concreta ¨[11].

2.1 No discuta, sermonee, ni actúe como juez moralista.

La tendencia al entablar la conversación con un homosexual es rebatir, y presentar una apologética sobre la posición cristiana y la práctica homosexual. Le animamos, en vez de rebatir y dictar sentencias sin escuchar, a prestar una escucha atenta, conocer de la infancia del homosexual y así poder identificar donde está la causa de su inclinación hacia la homosexualidad. Si un homosexual le ha pedido ayuda, o le ha aceptado una entrevista o sesión de asesoramiento es porque él está necesitado de escucha atenta y de recibir alguna orientación y dirección. No es cuestión de discutir, condenar o juzgar; sino que el homosexual pueda comprender que su objetivo es alcanzar su plena humanización según el arquetipo que Dios nos ha dado en la persona de Jesucristo.

2.2 Ser humilde para comprender que no es fácil lograr soluciones.

Poco podemos hacer por una persona que no se deja ayudar. Es importante que el asesor cuente con la capacitación científica y una auténtica vivencia cristiana, de ser así sabrá y estará consciente de la batalla que librará el homosexual en la reeducación de sus hábitos sexuales. Un cristiano maduro, es un cristiano que conoce por experiencia propia los ajustes, las batallas que se libran en el campo mental y el tiempo que se necesita para llevar a cabo transformaciones y cambios de costumbre y pensamiento. Como asesor no se debe vislumbrar un facilismo en el proceso, ni esperar resultados a muy corto plazo. La humildad nos hace ver a los demás como superiores a nosotros mismos y esta capacidad es la que nos ayudará a no sentirnos superiores al homosexual o la persona que venga en busca de nuestra asesoría. Debemos continuar el ejemplo de Jesús: ¨Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón¨ (Mateo 11:29).

2.3 Buscar las causas del problema.

Cuando las causas son conocidas, los efectos pueden desaparecer o por lo menos la persona en cuestión cuenta con medios para resistir las tentaciones y evitar el sentimiento de culpa y la depresión que en muchos casos siguen a la experiencia homosexual. En la mayoría de los casos el homosexual no conoce, ni culpa a una experiencia su conducta homosexual, solo 1 de los 15 homosexuales entrevistados achacó su conducta a una experiencia del pasado, la otra parte decía haber nacido así o sentir esa atracción hacia personas de su mismo sexo desde que eran pequeños.

2.4 No siempre es aconsejar.

Muchas personas piden consejo, pero en el fondo no desean ser aconsejadas, sino ser escuchadas.

El asesoramiento debe ser un proceso de reeducación. Aun cuando el consejo sea bueno y la persona aconsejada lo aceptara, ésta no quedaría en condiciones de resolver por sí misma problemas similares en el futuro. El asesor debe clarificar las ideas de su interlocutor para que éste vea por sí mismo la solución y tome los pasos que correspondan. La tarea del asesor es ser sol, dar luz en un camino de neblina.

Si leemos las entrevistas sostenidas por Jesús con distintas personas, según el testimonio de los cuatro Evangelios, notamos siempre su tendencia a hacer surgir de su compañero de diálogo las respuestas apropiadas. El no da consejos: espera que la respuesta surja del individuo mismo. El hacía pensar al individuo y luego le guiaba a que este brindara las soluciones posibles y Él la apuntalaba con la Palabra.

2.5 Saber respetar a la persona humana.

El respeto por el compañero de diálogo debe sentirse; éste no se puede expresar si no se siente. Hay una comunicación no verbal que expresa, más allá de nuestras palabras, nuestro respeto o nuestro desprecio. Si existe una escisión existencial entre lo que sentimos y lo que decimos, seremos delatados por la comunicación no verbal. “Cierto tono de voz, o un movimiento de los músculos del rostro puede tornar negativa una frase positiva y viceversa. Una postura pomposa, un fruncimiento de cejas, un gesto nervioso, puede hacer que la gente deje de escuchar lo que decimos.

2.6 Saber comprender.

El asesor debe tener la capacidad de adaptarse a un ámbito diferente, a colocarse en la situación del otro. La comprensión no implica aprobación ni condenación, sino tener capacidad para colocarse en el ámbito del otro para ayudarlo a salir del agua si es que quiere. No implica ignorancia de los principios morales. “Más bien implica que juntos llegamos a una conclusión en la cual nos enfrentamos con la realidad del problema. Si hay pecado, la culpa es reconocida y se dan los pasos para la recuperación.

CONCLUSIÓN:

Es nuestro deseo que estos consejos sean útiles y nos ayuden a poder trabajar con una comunidad LGTBIQ+, cada vez más creciente y activa en nuestra sociedad. 

Preparémonos como iglesia para trabajar con personas de la comunidad LGTBIQ+ y dar un testimonio digno de nuestro Señor Jesucristo. Preparemos líderes, discipuladores y, nunca olvidando, que por dura que sea la pelea: las puertas del Hades no prevalecerán contra la iglesia (Mat 16:18).


[1] John F. MaCarthur. Porsucausa.org

[2]   Unidad de Genética Analítica y Translacional del Massachusetts General Hospital y la Facultad de Medicina de Harvard

[3] Unidad de Genética Analítica y Translacional del Massachusetts General Hospital y la Facultad de Medicina de Harvard

[4] Science, La genética puede explicar hasta un 25% del comportamiento entre personas del mismo sexo, revela un análisis gigante, Jocelyn Kaiser, 29 de agosto de 2019

[5] J. Nicolisi: The Reparatíue Therapy ofthe Male Homosexual, JasonAronson, Northvale, 1991.

[6] Esly Carvalho, Cuando el homosexual pide ayuda (Buenos Aires, Argentina: Ediciones Certeza, 2004):

[7] Esteban Figueirido, Psicología y sexualidad (Barcelona, España: Publicaciones Andamio, 2010): 28

[8] Tim Broach, Homosexualismo (2012): 13

[9] Neil T. Anderson, Rompiendo las Cadenas (Editorial UNILIT): 175-200

[10] Esteban Figueirido, Psicología y sexualidad (Barcelona, España: Publicaciones Andamio, 2010): 28

[11] Jorge león, Los asesores pastorales y los homosexuales (© CristiaNet.com/psicopastoral, 2002): 7

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