El Enfoque de Género: Desafíos que representa para la Iglesia.

2 Timoteo 3:1-4_22



Autor: Dr. Alberto I. González Muñoz

INTRODUCCION:

Para hablar de “desafíos” primero definamos la palabra. Desafío es todo lo que nos obliga a reaccionar, responder, actuar. Es sinónimo de reto, provocación y amenaza. Josué, el sucesor de Moisés, desafió al pueblo en su discurso de despedida: Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quien sirváis; si a los dioses que sirvieron vuestros padres cuando estuvieron del otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová (Josué 24:15).

Otro desafío bíblico es la pregunta de Jesús a los 12, cuando muchos de sus otros discípulos lo abandonaron. ¿Queréis acaso iros también vosotros? (Juan 6:67). Muchos se habían ido y Jesús quería saber de inmediato que harían los discípulos. Como siempre, Pedro habló enseguida: ¿Señor?, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. (Juan 6:68).

Para esta conferencia me inspiro en el estudio de los capítulos 3 y 4 de la 2da carta de Pablo a Timoteo. Al hablar de la conducta humana y convencido de que los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados, le escribe a su hijo espiritual que debe afirmarse en lo que ha aprendido y cree. Le explica cómo reaccionar y le comparte que él mismo, a pesar de su fidelidad al ministerio cristiano sufrió también por el mal actuar de unos y la traición de otros.

Invito a los jóvenes a leer y estudiar profundamente esos capítulos. Nos ayudarán a entender por qué no podemos ignorar los desafíos actuales del enfoque de género, los cambios que se harán al código de familia, y las transformaciones que se vaticinan en la educación cubana. Para responder a esos desafíos, debemos estudiar la estrategia que Pablo recomendó a Timoteo. Una estrategia es una serie de acciones muy meditadas, encaminadas hacia un fin determinado; y eso es lo que Pablo presenta en ese versículo: “Pero tú, sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio (4:5)”. Él no dice a Timoteo que ignore el desafío porque le insta a hablar a tiempo y fuera de tiempo, exhortar, redargüir y reprender. Él diseña una estrategia sobre cómo debe responder un obrero cristiano a la conducta humana de los tiempos postreros.

1.- EL PRIMER PASO DE LA ESTRATEGIA: SER SOBRIO EN TODO.

La expresión ser sobrio pareciera que insta a no hacer nada. Y por demás, la sobriedad no es característica de la juventud. En esas edades queremos impresionar, brillar, llamar la atención, responder o actuar agresivamente. Como Pablo sabía que Timoteo, se enfrentaría a “maestros que conforme a sus propias concupiscencias apartarían de la verdad el oído y se volverían a las fábulas”, le insiste: sé sobrio en todo. Si consideras que la sobriedad es debilidad o apatía estás cometiendo un error garrafal.

La palabra que se traduce por sobrio, significa estar en control de sus fuerzas, sentimientos y emociones. Así como un atleta en una competencia necesita tener control y concentración para desplegar correctamente su toda su fuerza y sus capacidades, responder a desafíos importantes requiere tener control total de todo lo que decimos y hacemos y no dejarnos llevar por instintos, temores ni emociones. El control y la concentración aumentan la fuerza de cualquier argumento, la explosión de sentimientos y temores tienden a desbocarnos, lo cual ante un desafío como este sería trágico; porque cerraría los oídos de quienes queremos nos oigan.

Ser sobrios no es ser cobardes ni aburridos. Ser sobrios no es dar la callada por respuesta porque NO es el sentido de la palabra bíblica que aparece varias veces en el NT. Es ser razonables, sensatos, actuar con dominio propio. Mientras más importante y retador es un desafío, más cordura, más seriedad, más sobriedad, más sensatez. ¿Por qué insiste la Biblia en que seamos sobrios?

  • Porque el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. (1 Pedro 5:8).
  • Porque que el fin de todas las cosas se acerca (1 Pedro 4:7).
  • Porque debemos esperar por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado (1 P 1:13).
  • Porque estamos vestidos de una coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo (1 Tes 5:8).

¿Qué implica ser sobrios en un momento como este?

Implica que aunque sentimos que es un reto ineludible, debemos reaccionar con cordura. Podemos errar si al ser retados, dejamos que los sentimientos o el instinto controlen nuestras reacciones.

Implica que debemos invertir tiempo en estudiar qué significa el enfoque de género. Uno no puede combatir por ideas preconcebidas. Si al hablar en contra del enfoque de género se hace obvio que ignoramos cuáles son sus pretensiones expresadas, o manifestamos ignorancia o desinterés en los sufrimientos que muchos han padecido por injusticias históricas con respecto a la relación sexo-género pierden fuerza nuestros argumentos.

Implica que no podemos caer en el mismo error de quienes nos acusan a nosotros, que actúan por presuposiciones pero en realidad no conocen –ni quieren oír- qué es lo que realmente pensamos y enseñamos. ¿Nos molesta que traten de imponernos criterios? ¡Recordémoslo cuando hablemos de los nuestros! El espíritu con que hablemos es muy importante. Puede abrir o cerrar oportunidades.

Implica que al expresar nuestras creencias, no podemos trasmitir odio, desamor o desprecio hacia ninguna persona. Nos gusta mucho decir que odiamos al pecado y amamos al pecador. Pero a veces nuestras actitudes muestran lo contrario. El amor hacia los pecadores no puede ser etéreo, tiene que demostrarse en nuestra interacción diaria con ellos. Siguiendo la verdad en amor (Efesios 4:15).

2.- EL SEGUNDO PASO DE LA ESTRATEGIA ES: SOPORTAR LAS AFLICCIONES.

En ningún momento podemos olvidar que, porque somos cristianos, sufriremos en este mundo. “estas cosas os he hablado para que en mi tengáis paz, en el mundo tendréis aflicción, más confiad yo he vencido al mundo (Juan 16:33)”. Por eso sufrimos ahora por el enfoque de género. No nos engañemos. Es posible que a la mayoría de las personas no les agrade en lo absoluto, pero de ahí a que tomen una posición en contra, o que estén dispuestos a sufrir por ello, es otra cosa. Y más todavía, estemos conscientes de que hay personas que se consideran cristianas que a ese respecto no piensan igual que nosotros, por lo cual, también nos acusan de “fundamentalistas” o “iglesias retrógradas”, etc. Lo cual nos hiere mucho más aún. Nosotros no creemos merecer esos calificativos, pero como creemos que la Biblia es la Palabra de Dios y nuestra única regla de fe y práctica, no tenemos otra opción que oponernos al enfoque de género. Recordemos que el llamado a seguir a Cristo incluye cargar una cruz. El creyente que crea que siendo fiel a Dios se liberará de todo sufrimiento no ha entendido la fe ni la historia cristiana.

¿Qué implica la expresión soportar las aflicciones?

Implica mantenernos aferrados a lo que creemos es la verdad de Dios, aunque ello nos cause sufrimiento, sabiendo que el consuelo divino nunca faltará.

Implica que Dios nos dará fuerzas y sabiduría para enfrentar el sufrimiento, e incluso para evitarlo cuando sea posible, porque también creemos que todo lo que sucede en nuestras vidas tiene un propósito aunque no lo entendamos.

Implica que sufrir por nuestra fe es un privilegio. “Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no solo que creáis en él, sino que también padezcáis por él (Filipenses 1:30)”.

Implica que el sufrimiento no nos libera de vivir santa y piadosamente. Podemos ser maltratados pero no podemos maltratar a nadie. ¿Acaso Cristo no es el ejemplo supremo? No tenemos autorización para tirar piedras. El que de vosotros esté sin pecado… sea el primero en arrojar la piedra (Juan 8:7)

3.- EL TERCER PASO DE LA ESTRATEGIA: HAZ OBRA DE EVANGELISTA.

Cuando Pablo le escribe a Timoteo que prediques la Palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina (2 Tim 4:1-2), se refiere a la enseñanza de toda la doctrina cristiana. Además, le especifica: haz obra de evangelista, o sea, que se preocupe por predicar el evangelio a los pecadores.

Aunque haya diferentes ministerios en la iglesia, y los dones personales definan qué tanto se ocupa una persona de un ministerio u otro, hacer obra de evangelista es un deber común. Ahora bien, al ser desafiados por el enfoque de género, es primordial que estemos muy claros sobre el concepto bíblico de pecado. Cuando la Biblia dice: por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios (Romanos 3:23), se refiere a todo tipo de pecado y no exclusivamente a los pecados sexuales. Las personas pueden tener una conducta sexual correcta y estar bajo el juicio de Dios por su avaricia, idolatría, egoísmo o su corrupción en otras esferas del comportamiento humano. Si hay conductas sexuales catalogadas como pecaminosas en la Biblia, en la misma lista aparecen otras que nada tienen que ver con el sexo. Por lo tanto, no es correcto que nos horroricemos en la iglesia por ciertas conductas sexuales y le pasemos la mano o convivamos con otros pecados que la Biblia condena en la misma medida. Si así hacemos, estamos corrompiendo el evangelio.

¿Qué implica hacer obra de evangelista en estos tiempos?

Implica que debemos ser consistentes con el concepto bíblico de pecado. Como todos los pecados son rebelión contra Dios, todas las personas necesitan que les presentemos el evangelio con el mismo amor y buena voluntad; incluidos quienes nos están atacando, acusándonos de fundamentalistas, misóginos y reaccionarios. Si no les presentamos a ellos el evangelio, estamos desobedeciendo al Señor.

Implica que nuestro rechazo total al enfoque de género, no indica rechazo a las personas que lo promueven y a quienes practican la diversidad sexual. Según la Biblia, pueden recibir el perdón y ser regenerados como cualquier ser humano. Que pequen en el área de la sexualidad o en los propósitos que están llevando adelante, no impide que sean valiosos para Dios. ¿Cómo podemos odiarles? ¿Quién era Saulo de Tarso cuando Dios le llamó en el camino de Damasco? ¿Quiénes eran los publicanos Mateo y Zaqueo, María Magdalena y otras personas con quienes Jesús se sentaba a compartir y comer? La gente los odiaba y despreciaba, pero Jesús los amó e invitó a seguirles. ¿Por qué Jesús dijo a los principales sacerdotes y los ancianos del templo: “De cierto os digo que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios (Mateo 21:31)”? Nunca debiéramos olvidar que él fue más crítico con los religiosos hipócritas de su época que con los pecadores más depravados.

Implica que no podemos olvidar que la principal misión de la iglesia es alcanzar a los pecadores con el evangelio de Cristo. Podemos luchar contra el enfoque de género y otros problemas sociales, siempre que no olvidemos ni abandonemos nuestra principal misión (Mateo 28:19-20).

4.- EL CUARTO PASO DE LA ESTRATEGIA: CUMPLE TU MINISTERIO.

Pablo no le dice a Timoteo que se calle. Le exige que hable a tiempo y fuera de tiempo, pero que sea sobrio, sufrido, enfocado en las consecuencias del pecado humano y que cumpla su ministerio. Temo que algunos no tengamos un concepto claro de lo que la palabra bíblica ministerio significa. Para muchos ministerio es solo un cargo de dirección, una posición privilegiada donde la persona que ministra recibe el cuidado, la atención y la aprobación de todos. ¡Nada más ajeno a la enseñanza bíblica!

Cuando Pablo ordena a Timoteo cumple tu ministerio después tras insistirle que sea sobrio, que soporte las aflicciones y que haga obra de evangelista le recuerda que es un servidor de Dios y de la gente, no un empresario, un dirigente, ni un gobernante. Por lo tanto, no puede ser dominado por la soberbia, sino por la humildad, debe amar a las personas, sean como sean porque intenta rescatarlas, por ello, olvidándose de sí mismo debe servir a los demás por obediencia a Dios. La palabra ministro es tan grande que en vez de enorgullecer a quien la lleva, debiera aplastarlo. Es penoso que la cualidad esencial del ministerio cristiano brille por su ausencia en muchos lugares: nada hagáis por contienda o por vanagloria, antes bien en humildad… (Filipenses 2:3). ¿Te extraña que los términos contienda y vanagloria aparezcan juntos en este versículo? La contienda y la vanagloria se alimentan una de la otra. Es significativo que antes de perfilar la estrategia paulina que hemos presentado en esta conferencia, Pablo haya recordado a Timoteo: que el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizás Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad (2 Timoteo 2:24-25).

¿Qué implica cumplir con nuestro ministerio en este tiempo?

Implica que aunque la lucha contra el sistema de pensamiento que provoca el enfoque de género es  ineludible, debemos desarrollarla en los términos en que nos corresponde como ministros de Cristo. Tanto nuestro vocabulario como nuestras actitudes, nuestras reacciones y las acciones que desarrollemos, deberán mostrar siempre el inmenso amor de Dios por la humanidad perdida. Tenemos que experimentar, como expresó Pablo el sentir que hubo también en Cristo Jesús (Filipenses 3:5).

Implica que en todo momento recordemos que nuestra lucha no es contra personas, sino a favor de ellas y por su bienestar. Nuestro interés es advertir sobre conceptos y acciones que consideramos nocivas y destructivas para la sociedad en general. Nuestros profesionales, pastores y especialistas deben estudiar sobre las consecuencias del enfoque de género en otros países para instruir a los creyentes y que a su vez, estos puedan hablar con autoridad y conocimientos suficientes dónde y cuándo sea pertinente.

Implica que como servidores de Dios y de la sociedad, nos asesoremos legalmente con nuestros abogados y personal jurídico y aceptemos su dirección. Teniendo en cuenta los grandes y diversos problemas que enfrenta el país en estos momentos, es muy importante que todas las acciones que realicemos estén dentro de la legalidad para no propiciar problemas y situaciones que en vez de ayudar a nuestras mejores intenciones provoquen lo contrario. No permitamos que nadie tergiverse las razones y el propósito de nuestra lucha.

CONCLUSIÓN

Me emociona comprobar que Pablo al final de los capítulos bíblicos que han inspirado esta conferencia y creyendo que está cerca de su encuentro con el Señor, reconoce que ha librado su batalla de la mejor manera y confía en que el Señor le tiene reservada la corona de justicia. Reconoce que aunque ha tenido fieles seguidores a su lado, otros le han hecho daño y hace una declaración espeluznante: En mi primera defensa nadie estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon. (1 Timoteo 4:16) ¿Cómo pudo suceder? Los que estaban junto al gran Pablo, el amado y súper admirado apóstol de los gentiles, ¿le abandonaron en el momento que él más les necesitaba?

Recordemos que la conducta humana, aún la nuestra, puede ser impredecible si impresionados por acontecimientos que nos desconciertan, actuamos fuera de control. ¿Por qué el apóstol al hablar de ellos pide que no les sea tomado en cuenta? ¡Se estaba refiriendo a cristianos que estaban con él y le abandonaron en el momento más difícil! Él, no obstante, como no ha perdido el control los trata con misericordia.

Es crucial que al intentar desarrollar una estrategia que explique tanto a los cristianos como a todo nuestro pueblo y a las autoridades las razones por las cuales nos oponemos radicalmente al enfoque de género, no nos dejemos llevar por ningún otro motivo que no sea el de aclarar cuál es la verdad de Dios.

Que el Señor nos ayude para que todos, impregnados del sentir de Cristo, ante este enorme desafío, actuando como corresponde, podamos declarar como Pablo: 

“Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león. Y el Señor me librará de toda obra mala y me preservará para su reino celestial. A él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.  

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